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lunes, 29 de noviembre de 2010

Más de los condones

Ahora en El Universo, José Mario Ruiz Navas ha publicado un artículo clarificando las declaraciones del papa. En efecto, Benedicto XVI no ha dicho nada nuevo, y los medios hacen mal en darle cuerda y felicitarle. En primer lugar ni el pontífice ni ningún cura tiene las credenciales para emitir criterios válidos en asuntos de salud pública. En segundo lugar, la perniciosa transmisión de mentiras asesinas sigue desbocada en los líderes de esta institución:
 el problema del sida no puede resolverse –por el contrario, se agrava– con la sola distribución de preservativos
 y continúa la asquerosa noción de que aunque el SIDA sea malo, no es tan malo como ponerse un condón.

La IC sigue opuesta al uso de condones y sigue siendo responsable de millones de contagios, muertes, y pobreza. Su obsesión por la abstinencia, método de protección igual de efectivo que sacarse los mocos, produce miseria, y no hace sino cerrar las puertas a la mejor cura contra la pobreza: dar el poder a las mujeres de decidir sobre su sexualidad y sobre su reproducción. Esos que proponen no tirar como forma de protección en efecto hacen de la sexualidad simplemente un medio para crear fieles y ven a la pareja como fábrica de hacer niños. Esta clase de absurdos son los que produce la mentalidad religiosa.

lunes, 22 de noviembre de 2010

El Papa disque permite los condones, pero sigue siendo un idiota

Los reportes de que el Pastor Alemán se ha abierto al uso de condones para ciertos casos (p. ej. prostitución) están saliendo a la luz. La OMS se congratula por la apertura del pontífice y el Secretario General de la ONU le felicita, pero en realidad nada ha cambiado. La Iglesia Católica sigue prohibiendo el condón como anticonceptivo y sigue su cantaleta de que no sirven contra el problema de VIH:
 Por supuesto que [La Iglesia] no lo considera como una solución real o moral, pero en tal o cual caso, puede haber no obstante, en la intención de reducir el riesgo de infección, un primer paso hacia una manera diferente, una manera más humana, de vivir la sexualidad.
Cualquier método de contracepción o previsión contra enfermedades de transmisión sexual que contemple no tener sexo son un absurdo completo. La gente quiere tirar. La gente va a tirar. Lo que se necesita son soluciones que eviten el contagio y el embarazo justamente en casos en que la gente tenga relaciones. Pero no, como él tiene línea directa con el fantasma del espacio, no le hace falta pensar.
La fijación absoluta en el preservativo implica una banalización de la sexualidad, que ya no es una expresión de amor "sino sólo una especie de droga que la gente se administra a sí misma

Qué curioso, me pareciera a mí que el único que tiene una fijación con los condones es aquel que los prohibe y miente sobre su efectividad. Y encima el siniestro anciano quiere ser virgen a la fuerza cree que el sexo es una droga y es adictivo. Un anoréxico condenando a la comida.

En pocas palabras, el Papa no ha cambiado su posición, todo el mundo le congratula, y a la final sus fieles seguirán teniendo hijos en masa, se contagiarán de VIH, vivirán en la misera y sufrirán dolorosas muertes.