domingo, 17 de julio de 2011

No todos los católicos son homófobos, pero el resto les hace callar

La parroquia de Santa Cecilia en Boston (donde vivo) decidió celebrar una misa titulada "Todos son bienvenidos" durante el mes del orgullo gay (junio) este año. La invitación leía:

El Ministerio Arcoiris de la Parroquia de Sta. Cecilia invita a todos los amigos y partidarios de la comunidad LGBT a una Misa de celebración del Mes del Orgullo de Boston. El tema de la liturgia "Todos Son Bienvenidos" honra el mensaje de Cristo de salvación a todas las personas. También celebraremos la comunidad diversa que hace de Sta. Cecilia su hogar.
Dejando de lado mis desacuerdos teológicos y su elección de nombres, queda claro que el párroco de Sta. Cecilia John Unni ve que no hay razón para sentir odio ni asco por gente homosexual. Y hay mucha gente religiosa que conozco que admite que discriminar a alguien por su orientación sexual está mal. Se siente bien cuando la gente deja sus prejuicios de lado y decide que es hora de hacer partícipes a todas las personas de un grupo que ha sido marginalizado por tanto tiempo de un sentido de pertenencia y tolerancia.

Y entonces entran los otros católicos y convencen al Arzobispo que tal barbaridad hay que evitarla. La Liga de Acción Católica publicó este comunicado:
La Liga de Acción Católica de Massachusetts llamó hoy a la Arquidiócesis de Boston a despedir a los responsables de la Misa del "Mes del Orgullo" en la Iglesia de Santa Cecilia, a cancelar el evento inequívocamente y reafirmar vigorosamente la enseñanza Católica acerca de la inmoralidad intrínseca del comportamiento homosexual[...]

El Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por el Papa Juan Pablo II, enseña que la orientación homosexual es un "desordern objetivo", mientras que el comportamiento homosexual es una "depravación grave". La idea de que el Santo Sacrificio de la Misa se pueda explotar para celebrar la Soberbia - uno de los siete pecados capitales - en el pecado mortal de impureza contra natura es un escándalo y un sacrilegio. La noción que la Misa es una oportunidad para celebrar la identidad sexual de uno es tan ofensivo como obsceno.
Y el Arzobispo Cardenal Sean O'Malley, procedió a ordenar la cancelación del evento.

Luego de un forcejeo publicado por el Boston Globe, el Cardenal O'Malley decidió permitir que la misa se celebre en julio, y obviamente la Liga de Acción Católica echó espuma por la boca y le dió alferesía.

¿Cuál es el problema, si al final todo salió bien?, se preguntan ustedes. Les digo. Aquí tenemos una escena en donde se ve el poder que tiene el discurso del odio en esta religión. No solamente esta gente está en desacuerdo con el párroco Unni, sino que quiere que lo saquen por querer hacerse amigo y por apoyar a un grupo minoritario. Y lo peor es que los fanáticos dicen la verdad: la doctrina católica aborrece la homosexualidad. Este no es un grupo minoritario y herético, esto está en el mismísimo Catecismo, documento central de la doctrina Católica.

El catolicismo es lo suficientemente grande para tener gente de buena estatura moral dentro, trabajando por cambiar lo que está mal y oponiéndose (aunque tímidamente) a los absurdos. Ojalá se pueda pronto traer al catolicismo un poco más cerca de la modernidad.

1 comentario:

Perdix dijo...
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